En L’Atelier de Malte, los pendientes colgantes no cuelgan, se prolongan.
Cada modelo es una línea, un hilo, un movimiento: en plata o en oro, salpicado de perlas, piedras naturales o motivos simbólicos.
Acompañan los gestos, esculpen el espacio entre el cuello y el hombro, e inspiran una gracia en movimiento.
Llevados solos, expresan la pureza. En dúo, se convierten en declaración.

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