Ligeras, circulares, estructurantes.
Los pendientes de aro firmados por L’Atelier de Malte reinventan un clásico de la joyería con precisión y refinamiento.
En plata 925 o chapado en oro de 18 quilates, lisas o texturadas, pequeñas o oversize, juegan con la geometría como un arte del silencio.
Algunas están adornadas con piedras, otras optan por la pureza de un anillo desnudo.
Enmarcan el rostro sin apretarlo, y definen un estilo directo, sin sobrecarga.